El callejón del beso

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Hace muchos años, en el hermoso y pintoresco pueblo de Guanajuato, existía y existe un callejón estrecho y misterioso conocido como el Callejón del Beso. Este lugar es famoso por una trágica historia de amor que ha sido transmitida de generación en generación. ¿No la conoces todavía?

La leyenda de El Callejón del Beso

La leyenda cuenta la historia de dos jóvenes enamorados, Doña Carmen y Don Luis. Doña Carmen, una hermosa y encantadora mujer, vivía en una casa que se encontraba frente a la casa de Don Luis, un joven minero, apuesto y valiente. A pesar de la cercanía de sus viviendas, las familias de ambos se oponían rotundamente a su amor debido a su enemistad.

A pesar de los obstáculos y las amenazas, Doña Carmen y Don Luis no podían negar su amor. Cada noche, se encontraban en secreto en el balcón de sus respectivas casas y se daban un beso apasionado. Pero el destino tenía otros planes para ellos.

El padre de Doña Carmen, al enterarse de los encuentros clandestinos, decidió tomar medidas drásticas para separar a los amantes. Construyó un tercer piso en su casa, bloqueando así la posibilidad de que Doña Carmen pudiera llegar al balcón para encontrarse con Don Luis.

Desesperados por estar juntos, Doña Carmen y Don Luis idearon un plan audaz. Con la ayuda de un amigo, Don Luis decidió comprar la casa contigua al Callejón del Beso. Esta casa tenía un balcón que estaba tan cerca del balcón de Doña Carmen que podrían tocarse con solo extender sus brazos.

Finalmente, llegó el día en que Doña Carmen y Don Luis podrían estar juntos nuevamente. En una noche estrellada, los amantes se encontraron en sus respectivos balcones, pero esta vez, tan cerca el uno del otro que podían sentir el calor de sus cuerpos. Sin embargo, el padre de Doña Carmen los descubrió en ese momento tan íntimo y se enfureció.

Lleno de ira, el padre de Doña Carmen desenvainó su daga y apuñaló a su hija en el corazón. Doña Carmen cayó muerta en el suelo del balcón, mientras que Don Luis, lleno de dolor y desesperación, besó dulcemente las manos sin vida de su amor y se lanzó desde el balcón al abismo del Callejón del Beso, encontrando la muerte junto a su amada.

Desde aquel trágico día, se dice que el espíritu de Doña Carmen todavía ronda el Callejón del Beso en busca de su amado Don Luis. La gente cuenta que si te encuentras en el Callejón del Beso y te paras en el tercer escalón de la escalera, podrás sentir la presencia de los amantes y escucharás un susurro de amor en el viento.

También se dice, en entornos más turísticos y comerciales todo sea dicho, que si te das un romántico beso con la persona que amas en ese tercer escalón tendrás siete años de amor y felicidad.

El Callejón del Beso se ha convertido en un lugar emblemático de Guanajuato, lleno de romanticismo y leyenda. Los enamorados de todo el mundo visitan este lugar para sellar su amor con un beso en ese estrecho rincón, manteniendo viva la magia y la tristeza de la historia de Doña Carmen y Don Luis.

De este modo termina la historia del Callejón del Beso, una leyenda que ha capturado el corazón de muchos y que continúa siendo un símbolo del amor eterno en la encantadora ciudad de Guanajuato, México.

Hay otras versiones en las que el romance entre Doña Carmen y Don Luis ocurrió de otra manera. Vamos a descubrirla.

leyenda del callejón del beso

La versión más "turística" de la leyenda El callejón del Beso

Doña Carmen era una joven mujer, hija de un hombre muy celoso y posesivo, misógino y autoritario. Mantenía a su primogénita encerrada en casa para que no conociera a ningún hombre. Su padre temía que se enamorase de cualquier vago o maleante. Quería que su hija se casara con un adinerado hombre de bien, acaudalado, rico y a ser posible de buena cuna. Dinero o beneficios, eso quería su padre, un yerno que cuidase de él en sus últimos días en la tierra. Durante su encierro Doña Carmen tenía a su alcance un balcón que daba a un callejón, por lo que lograba salir a tomar el aire fresco de la calle de vez en cuando.

Aquel severo padre pensaba que estando ahí su hija no sufriría la tentación de otros caballeros. Una de las cosas que más odiaba este señor era que su pequeña se enamorase o casara con un minero, profesión que despreciaba por su oficio, y no se preocupaba tanto por dejarla asomarse a tomar el aire.

Un buen día, estando en esta estrecha calle, Doña Carmen conoció a un hombre, a Don Luis, un minero humilde que no poseía riquezas ni una vida a acomodada. Era minero, un humilde trabajador que acudía a la iglesia de forma diaria.

En aquel entonces había un profundo sentimiento católico en las familias. Doña Carmen logró convencer a su padre para que la permitiese ir a misa a la Iglesia y poder ver así a su amado.

Uno de aquellos días el padre de Carmen vio cómo su hija tomaba agua bendita de las manos de Don Luis, la cólera lo invadió y la arrebató en cuanto pudo de aquel lugar para llevarla de nuevo a su cautiverio. Durante el caos resultante el padre amenazaba con encerrarla por siempre en casa o en un convento. Añadiendo la obligación de tomar votos con algún hombre rico español que él decida.

Así fue que a través de una doncella de compañía Carmen hizo llegar una carta a su amado Luis explicando las amenazas e intenciones de su injusto padre. Don Luis al leer aquello decidió buscar la forma de acercarse a su amada. Anduvo semanas al rededor de la casa hasta encontrar un piso, justo enfrente del balcón de Doña Carmen. Con todo su dinero y parte prestada, lo compró.

Pasaron las noches, balcón con balcón, charlando, compartiendo caricias y besos apasionados. Hasta que una trágica velada terminó en desastre. El amargado padre de Doña Carmen los descubrió en una situación apasionada. Enfurecido sacó una daga de su funda y apuñaló el pecho de su hija, atravesando su enamorado corazón. Antes muerta que con aquel pobre minero.

El cuerpo sin vida de Doña Carmen aún se mantenía sujetando las manos de Don Luis. Él besó con dulzura y tristeza las manos de su amada, sabiendo que no podría volver a sentir con sus labios la dulce piel de Doña Carmen.

Poco tiempo después Don Luis se precipitó al vacío en la Mina de la Valenciana, habiendo perdido las ganas de vivir. Sin la joven del balcón, sin sus besos del callejón, sus charlas, no veía otro modo que reunirse con ella.

Reflexiones sobre la versión turística de la leyenda

Se suele decir que las parejas que visiten el callejón del beso están obligadas a besarse. Pero la realidad es que es un lugar lleno de gente, con colas de espera y tal vez sea mejor conocer la historia de la leyenda y disfrutar del entorno que es precioso. El balcón mide aproximadamente unos 69 centímetros de ancho por lo que tal vez pueda resultar más estrecho de lo esperado. También se dice que dos enamorados pueden besarse en el tercer escalón del callejón y tendrán muchos años de romance asegurado.

Cuéntanos, ¿conocías esta leyenda mexicana sobre el Callejón del Beso? ¿Has estado? ¿Conoces otras versiones? Comparte tus experiencias en los comentarios.


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