Sí, Virginia, existe Santa Claus

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El periodista Francis Pharcellus Church escribió el 21 de septiembre de 1897 un famoso artículo en The New York Sun cuya lectura se ha convertido en una tradición navideña norteamericana que persiste incluso en la actualidad.

existe santa claus imagen de apertura santa claus con niña pequeña al lado de una chimenea en navidad

El artículo daba respuesta a una carta enviada por una niña de 8 años, Virginia O'Hanlon, que preguntaba si existe Santa Claus. Su autor nunca pudo llegar a imaginarse que estaba escribiendo el artículo que más veces ha llegado a reimprimirse en periódicos de habla inglesa (según Wikipedia), apareciendo, en parte o en su totalidad, en docenas de idiomas en libros, películas, periódicos, carteles y sellos.

Virginia OHanlon

Virginia O'Hanlon

Al parecer, Virginia comenzó a tener dudas sobre la existencia de Papá Noel porque algunos de sus amigos le dijeron que era una invención. Le preguntó a su padre que si aquello era cierto y éste, el Dr. Philip O'Hanlon, forense de Manhattan, le sugirió que escribiera al The Sun, un importante periódico de Nueva York en aquel momento, asegurándole que "Si lo ves en The Sun, es así".

Aunque el periódico publicó la respuesta del periodista Church a Virginia en un lugar poco relevante, el mensaje resultó tan emotivo para los lectores que el artículo se convirtió en uno de los más famosos que se hayan escrito en periódicos de habla inglesa.

Os dejo con la carta de Virginia y la respuesta de Church:

"Querido Director, tengo 8 años. Algunos de mis amigos dicen que Santa Claus no existe. Mi papá dice: "Si lo ves en el Sun será cierto". Por favor, dígame la verdad: ¿existe Santa Claus? Virginia O'Hanlon. 115 West Ninety-Fifth Street".

existe santa claus carta original de Virginia OHanlon

Carta original de Virginia

Artículo de Francis Pharcellus Church

Es un placer contestar ahora mismo y tan profusamente a la carta de Virginia y, asimismo, expresar que nos satisface enormemente que su fiel autora se cuente entre los amigos del Sun.

Virginia, tus amigos y amigas están equivocados. Son víctimas del escepticismo de una época escéptica y sólo creen en lo que ven. Piensan que si algo no es comprensible para sus pequeñas mentes es que no existe. Todas las mentes, Virginia, lo mismo las de los mayores que las de los niños son pequeñas. En este inmenso universo el hombre es intelectualmente un simple insecto, una hormiga, si lo comparamos con el vasto mundo que lo rodea y con esa inteligencia capaz de captar la totalidad de la verdad y el conocimiento.

Sí, Virginia, Santa Claus existe. Existe como existen el amor, la generosidad y la lealtad, y tú sabes que eso, que abunda como la mies, dará a tu vida los mayores momentos de belleza y alegría. ¡Qué triste y aburrido sería el mundo si no hubiera Santa Claus! Sería tan triste y aburrido como si no hubiera Virginias. Entonces, tampoco existiría la inocencia, ni la poesía y el romanticismo que hacen llevadera esta existencia. No tendríamos otros goces que los que proporcionan los sentidos, y la luz eterna con que la infancia enriquece el mundo se extinguiría.

Sí, habrá quien no crea en Santa Claus, como tampoco en las hadas. Es más, tú podrías pedirle a tu papá que vigilara todas las chimeneas en Nochebuena y atrapara a Santa Claus. Pero, aun cuando no vieran a Santa Claus bajando por ninguna de ellas, ¿eso qué probaría? Nadie ve a Santa Claus, pero tampoco hay pruebas de que no exista. Las cosas más reales de este mundo son aquellas que ni los niños ni los mayores pueden ver. ¿Has visto alguna vez hadas bailando en el césped? Naturalmente que no, pero eso no prueba que no estén ahí. Nadie puede concebir o imaginar todas las maravillas ocultas e invisibles de este mundo.

Uno puede hacer añicos un sonajero y ver en su interior qué es lo que hace que suene, pero hay un velo que cubre el mundo invisible que ni el más fuerte de los hombres, ni siquiera toda la fuerza junta de todos los hombres más fuertes del mundo, podría romper. Sólo la fe, la imaginación, la poesía, el amor y el romanticismo podrían correr esa cortina y ver y dibujar la belleza y gloria supremas que se esconden detrás. Pero, ¿es real todo eso? Ah, Virginia, nada hay más real y duradero. Santa Claus, vive, y vivirá para siempre. Y dentro de mil años, Virginia, dentro de mil veces mil años, continuará trayendo alegría al corazón de los niños".

Francis Pharcellus Church

Francis Pharcellus Church

Imagen de Ovejas Electricas Chandra arbol de navidad
Fotografía de nuestra casa, por Chandra, la otra oveja 🙂

A todos nuestros lectores les deseamos unas estupendas fiestas navideñas y que el próximo año les traiga toda la suerte del mundo en lo personal y en lo profesional.

Enlaces: Wiki

Esta historia ha sido rescatada y compartida en esta web a modo de tributo. La autoría original pertenece a Indira y Chandra, la historia se encontraba en su blog, Ovejas Eléctricas, que desafortunadamente desde 2017 no es accesible, cambió de manos y se perdió el valioso contenido.


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