La sirena asturiana (Serena) — Origen y leyendas

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Desde que el ser humano surca los océanos existe este mito y leyenda. Con decenas de versiones e interpretaciones aquí vas a leer sobre la sirena asturiana, o como la conocen los locales, Serena. Ampliamente conocida en toda la costa astur, al igual que en muchos países del mundo. Sobre todo aquellos que han conquistado los mares desde épocas remotas.

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Orígenes de la sirena asturiana

Ya en la edad media existían relatos de sirenas, aunque fuesen conocidas como hadas marinas. En el caso de la sirena asturiana se cree que procede de la época greco-romana. Sin embargo, la sirena asturiana no se corresponde con las del famoso episodio de Ulises (las aves que tenían el busto de mujer). En Asturias como en muchas partes del mundo aparecen como mitad mujer y mitad pez.

Por otra parte, existe un testimonio de 1147, recogido en el documento de la llamada expugnatione Lyxbonensi ("Sobre la conquista de Lisboa"). Es un relato de un testigo ocular del sitio de Lisboa al comienzo de la Segunda Cruzada, y cubre la expedición desde la partida del contingente inglés el 23 de mayo de 1147 hasta la caída de Lisboa el 28 de junio de 1148.

En sus crónicas el Cruzado Osbernus, narra en latín cómo durante la segunda cruzada a través del mar partieron desde Dartmouth. Tras una tormenta se separaron de la flota y acabaron en la costa asturiana, lo que llamaban Mala Rupis. La que consideran hoy sería Cimadevilla, en Gijón.

26 y 27 de mayo; A continuación, se detienen las corrientes de calma y la serenidad de la vista.

[...] Y por la noche, una tormenta voló, estamos dispersos con todo. Sobre el mar, la oscuridad de la noche y no acostumbrada a los "marineros", incluso atrevidos a desesperarse en la pista. En la noche anterior a la tormenta las sirenas fueron escuchadas mientras tanto.

29 de mayo. Un sonido impresionante, primero con dolor. Más tarde con una sonrisa y una risa, como si el anfitrión gritara ansiosamente. Hemos trabajado toda la noche en la ascensión del domingo, por lo tanto, el guardián de la esencia divina estuvo presente durante todo el curso para censurarlos, enmendar su consorte y aquellos que sufren de la noche, no los dejó pasar.

Existe la disciplina cuanto al valor de los pecados y las fallas, reconocen la tristeza y suspiran por su conversión indefinida. [...] De hecho, incluso a los beneficios que recibió el privilegio singular de felicitarse durante el tiempo que contemplan en detalle cuántas imágenes se exponen las visiones milagrosas.

¿Al día siguiente, por lo tanto, usted, un poco logró calmar la tormenta, en España? En el puerto de San Salvador, más que Salvador, se dice que es un mal acantilado, afortunadamente, aterrizamos. Hay poco tiempo antes del día en que los moros de la Iglesia de la Ascensión hayan sido destruidos. De los monjes del monasterio, el más famoso: las diez millas distantes, sin embargo, desde la ciudad de Oviedo [...]

Crónicas de Osbernus de Expugnatione Lyxbonensi - EDWARD THE FIRST. Edited and translated by ALFRED JOHN HORWOOD
crónicas del cruzado osbernus y el sitiado de Lisboa

Características y hábitat de la sirena asturiana

Generalmente suelen ser muchachas maldecidas por su afición a andar por los acantilados marinos, también se dice que son mujeres malditas por sus progenitores tras haber cometido actos imperdonables. Son extraordinariamente bellas y seducen a los navegantes con la dulzura de su canto.

Aurelio de Llano las describe como "de medio cuerpo hacia arriba es mujer, menudina y guapísima, y de medio cuerpo abajo es pescado."

Algunas canciones populares recogidas en su libro "Del folklore asturiano" refuerzan la existencia de la leyenda de la sirena asturiana.

En el medio de la mar
oí cantar la serena:
¡válgame Dios, que bien canta
una cosa tan pequeña!

Aquella coloradina
que vive junto a la peña
bebe agua cristalina,
canta como una serena

Escuchadle, mis doncellas,
las que dormís, recordad,
y oiredes a la serena
como canta por la mar.

Aurelio de Llano - Del folklore asturiano - pág. 51

El cristianismo cargó el personaje de Sirena con el simbolismo sexual y pecaminoso. Esto se puede ver en la leyenda de San Martín de Valdetuejar, disponible más abajo en este mismo texto.

Aunque podríamos pensar que solamente se encuentra ubicada en zona marítima la sirena asturiana no anda solamente por las costas del mar. Aparecen también en los ríos y fuentes del interior de Asturias, igual que la recogida por Alberto Álvarez Peña en la leyenda del Pozo La Rincona.

Leyendas de serenes, la sirena asturiana

Relacionadas directamente con mares y ríos, los siguientes relatos tienen un profundo arraigo en pueblos y aldeas costeras de Asturias.

San Martín de Valdetuejar

Se cuenta como cuatro jóvenes llevan a la perdición a otros tantos monjes. San Guillermo, duque de Aquitania y abad de la Capilla de San Martín las castiga convirtiéndolas en Sirenas y manda a los pecadores monjes tallar sus figuras en los capiteles de capilla. Las Sirenas del río Tuéjar cantan desde entonces en la noche de San Martín para encantar a los hombres con su voz y atraerlos al río, dónde los ahogan.

La Serena

Serena, una chica muy hermosa, tenía un único defecto. Le encantaba moverse entre las rocas de la costa y buscar mariscos. Su madre estaba tan preocupada por esta afición que un día le dijo:

— ¡Tenías que convertirte en pez!

Y un día cuando se metía en el agua sintió que iba transformándose, sus piernas se convirtieron en cola y se cubrió entera de escamas. Pero poco después se sintió feliz mientras nadaba por el agua, se subía a las rocas, cantaba con gran dulzura y, de vez en cuando, engañaba a los mortales con su canto para vengar de este modo la maldición de su madre.

Constantino Cabal

El pescador y la Serena

En cierta ocasión, un joven pescador encontró una chica en la playa. Era muy guapa y se enamoró de ella. Iba todos los días a verla, pero en cuanto aparecía él, la chica se zambullía en el agua y desaparecía. Hasta que un día se tiró al agua tras ella. Entonces descubrió que no tenía pies, sino cola de pez. Era una Serena.

Alberto Álvarez Peña

El palacio de los encantos

Un pescador pescó una Serena. Ella le pidió que le cortara en ocho trozos iguales y que diera dos para comer a su esposa, dos a la yegua, dos a la perra, y que enterrara los dos restantes bajo el naranjo que el hombre tiene en su huerta. Él lo hizo. Como consecuencia de esto, la mujer dio a luz dos gemelos, la yegua parió dos caballos, la perra dos perritos y bajo el naranjo nacieron dos lanzas; todo gemelo. A los veinte años Juan, uno de los gemelos, coge un caballo, las lanzas, perro y se va a conocer el mundo. En la ciudad una princesa se enamora de él y se casan.

Un día Juan sale de caza y encuentra el Palacio de los Encantos, donde el que entra no vuelve a salir. Cuando se acerca sale una bella muchacha a recibirlo, le manda pasar y él desaparece. En ese momento la lanza de su hermano, Antonio, se oxida como señal de que Juan se encuentra en peligro.

Antonio pues coge lanza, caballo y perro y se va a la ciudad en busca de su hermano. Allí encuentra a la princesa que era esposa de Juan, la cual no es capaz de distinguirlo de su marido, porque se parecen muchísimo. Antonio se dirige al Palacio de los Encantos y obliga a la muchacha que sale a recibirlo y se pregunta por su hermano. Ella lo envía a la Cueva de los Encantos para que mate una paloma blanca y después le saque un huevo. Si así lo hace, le explica las puertas del Palacio de los Encantos se abrirán solas. En ese momento deberá entrar hasta que llegue a un salón donde duerme un gigante, le dará con el huevo en la frente y el
encanto del Palacio se desvanecerá.

Antonio lo hace así, tiene que pelearse con otros gigantes con la ayuda del perro y de la lanza. Al romper el encanto libera a su hermano Juan y a todos los príncipes y princesas que estaban allí encantados. Y Antonio acaba casándose con una de las princesas.

Alberto Álvarez Peña

El pozo la Rincona

La Encantada, mitad mujer, mitad pez que andaba por el Pozo la Rincona, robó niño a una mujer que estaba segando trigo al lado y le dijo que no lo devolvería si no adivinaban los años que tenía. La madre, muy preocupada, fue a ver a una mujer que llamaban Redonda y ésta le dijo:

— No te preocupes, vete al mercado de Cangas, compra todos los cacharros que venda y ponlos cerca del pozo donde andaba la encantada.

Lo hizo así, salió la encantada y dijo:

— Veinticinco años hace que nací y nunca tanto puchero vi.

Entonces supieron la edad y la madre pudo decírsela y recuperar a su hijo. Pero la encantada seguía allí y sólo pudieron sacarla con dos bueyes gemelos, criados con toda la leche de vaca. Daba casualidad que en una casa
habían nacido dos bueyes gemelos. Cuando crecieron los llevaron al Pozo la Rincona y sacaron a la encantada del agua a rastras y por los pelos. Pero antes de morir arrancó un pelo y lo tiró al río diciendo:

— Adiós, mi celemín, que todos los años me entregues un peregrino.

Por eso el día de Santiago (el día de los peregrinos) no se baña la gente en el río, porque es un día peligroso y si te bañas puedes morir ahogado en él.

También el día de Santiago puede verse el pelo de la encantada en el agua.

Alberto Álvarez Peña

Si te ha gustado la leyenda de les serenes te recomendamos que eches un vistazo a otras leyendas astures, seguramente sean de tu agrado.

Enlaces de Interés: Expugnatore Lyxbonensi - Libro "De folklore asturiano" de Aurelio de Llano


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