Las galerías subterráneas del 5º Duque de Portland

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Las galerías subterráneas del quinto duque de Portland

Uno de los personajes más excéntricos y curiosos de la nobleza británica fue John William Cavendish-Scott-Bentinck, 5º Duque de Portland (1800-1879). Dedicó casi 20 años de su vida a ampliar su residencia, Welbeck Abbey, tanto en la superficie como en el subsuelo, construyendo un complejo sistema de galerías subterráneas y túneles, de unos 24 kilómetros de longitud, que conectaban con enormes estancias, en las que vivía en absoluta soledad.

Galerías subterráneas de Welbeck Abbey
Galería subterránea de Welbeck Abbey

El 5º Duque de Portland, causas de su aislamiento

Se decía en la época, para explicar su aislamiento, que enfermó de lepra y su piel resultaba repulsiva. También se creía que, al ser rechazado por la única mujer que amó, la cantante de ópera Adelaide Kemble, se convirtió en una persona amargada, misógina e introvertida.

 5º Duque de Portland
 5º Duque de Portland

Con sólo 21 años, tras la muerte repentina de su hermano mayor, Henry, legítimo heredero al título, y de su padre, se convirtió en propietario de un enorme patrimonio. A partir de entonces, comenzó a desarrollar el proyecto más importante de su vida: la ampliación de su formidable residencia, en la que participó directamente como el mejor de los arquitectos.

Construcción de las galerías subterráneas y comportamiento del Duque

Raras veces hablaba a sus asistentes; cuando tenía que hacerles alguna indicación, la anotaba en un papel que depositaba en un buzón que instaló en sus habitaciones. Después, tocaba una campana para que uno de sus criados leyese lo que había escrito y se cumpliese la orden. También evitaba el contacto humano a la hora de alimentarse: al parecer, la comida se le entregaba en unos ferrocarriles en miniatura.

La mansión en 1829. El Duque sólo ocupaba 4 o 5 habitaciones, las demás las tenía abandonadas
La mansión en 1829. El Duque sólo ocupaba 4 o 5 habitaciones, las demás las tenía abandonadas
Entrada de uno de los túneles de las galerías subterráneas
Entrada de uno de los túneles de las galerías subterráneas

Solía tener algún criado de confianza, que podía verlo personalmente. Pero ni siquiera el médico podía entrar en sus habitaciones. Mandó instalar una enorme cama cuadrada con grandes puertas, de modo que fuese imposible saber si su propietario había pasado la noche en el interior. En una ocasión, uno de los 1500 trabajadores que participaron en su proyecto arquitectónico inacabable se acercó a él para saludarlo y fue despedido en el acto.

Algunos de los túneles eran de proporciones gigantescas. Por ellos podían desplazarse incluso tres personas montadas a caballo o un carruaje. Otros, como el de la primera imagen, estaban decorados con elegancia. En los cuadros aparecen pintados algunos de sus caballos. Éstos eran otra de sus grandes pasiones.

Edificó en sus tierras una escuela de equitación gigantesca, a la que se podía acceder a través de un túnel de techo acristalado. Sus establos se extendían sobre un área casi tan grande como un pueblo. Al parecer, conocía los nombres de sus 100 caballos.

Por qué construyó galerías subterráneas

Durante la noche, se encendían miles de lámparas de gas para iluminar estos pasadizos subterráneos. Una razón para planificar los túneles era que no consiguió cerrar los caminos públicos que recorrían ciertas zonas de las nueve hectáreas que tenían sus terrenos, de modo que decidió desplazarse por sus propias galerías del subsuelo.

En una ocasión, le dijo a un visitante:

Prefiero utilizar mi limpio sendero subterráneo, alumbrado con luces de gas, use usted el paseo sobre la tierra.

Otra entrada de los numerosos túneles que recorrían el subsuelo
Otra entrada de los numerosos túneles que recorrían el subsuelo

Incluso realizó un túnel que lo trasladaba hasta Worksop, la estación de trenes más próxima, aunque no existen pruebas fehacientes de su existencia.

La excentricidad del Duque de Portland

Los habitantes de la zona no entendían que este extraño personaje empleara sus tenebrosos túneles en lugar de disfrutar del maravilloso paisaje de sus tierras, pero, sin duda, de este modo lograba el propósito de aislarse del mundo exterior y elegir libremente cuando quería ser visto.

vista aerea mansion de 5º duque de portland

En ocasiones, aparecía como por arte de magia, asustando a sus trabajadores, que debían estar siempre alerta si no querían ser sorprendidos in fraganti “holgazaneando” o criticando a su señor. La sorpresa sería aún mayor por el aspecto del Duque, que usaba ropas muy anticuadas, del reinado pasado, que le daban un aspecto irreal.

Bondad detrás de la fachada

Pero su introversión no lo convertía en un patrón despótico. Al parecer, construyó una pista de patinaje sólo para el disfrute de sus empleados y el salario era también generoso. Y, aunque era solitario, mantuvo siempre interés por los problemas del mundo. Sus obras de caridad eran muy numerosas y, en la década de 1850, envió importantes cantidades de alimentos y cerveza a las tropas británicas que luchaban en la Guerra de Crimea.

No es de extrañar que este curioso personaje nunca se casara, aunque estuvo muy enamorado de esta mujer (imagen inferior): la cantante Adelaide Kemble, a la que le propuso matrimonio, que ella rechazó.

Adelaide Kemble
Adelaide Kemble

Mobiliario y estancias de la mansión Welbeck Abbey

El Duque tenía casi todas las habitaciones de la mansión sin amueblar, todos los muebles, tapices y retratos los retiró y almacenó en otro lugar. Se recluyó en 4 o 5 habitaciones en el ala oeste de la mansión y en las salas subterráneas.

escaleras de la mansión del 5º duque de Portland
capilla de la mansión welbeck abbey
Capilla
comedor de mansion duque de portland

Las salas del subsuelo, pintadas de rosa, tenían unas enormes dimensiones. Una de ellas, de 49 metros de largo y 19 de ancho, fue originalmente concebida como una capilla, pero, finalmente, se empleó como un salón de baile. Al parecer, instaló un ascensor hidráulico que podía trasladar a 20 personas a la superficie. Sin embargo, el duque nunca organizaba bailes en su mansión.

Otras habitaciones de las galerías subterráneas fueron la biblioteca, de 76 metros de largo, un observatorio con un gran techo de cristal y una amplia sala de billar.

galerías subterráneas quinto duque de portland

Lo más curioso de este personaje es que todas estas salas, en principio destinadas a mantener una activa vida social, estaban siempre desiertas.

El resto de las edificaciones de la mansión fueron deteriorándose con el tiempo, de modo que la residencia resultaba un lugar de lo más tenebroso e inhóspito. Sólo las habitaciones que él utilizaba mantenían la confortabilidad.

El legado del Duque de Portland

Cuando falleció, en 1879, el 6º Duque tuvo que mandar colocar tablones para acceder a ciertas zonas de la residencia, en las que no había ya ni suelos.

En la actualidad, Welbeck Abbey sigue siendo una residencia privada. Puede visitarse ocasionalmente, pero el recorrido no incluye las galerías y salas subterráneas.

Imágenes de las entradas a los túneles en la actualidad:

portón sur acceso a galerías subterráneas
acceso a tunel de las galerías subterráneas
otro acceso a los túneles del quinto duque de portland
vista interior de uno de los túneles
puente en los exteriores de la mansión welbeck abbey

Enlaces: Wikipedia - University of Nottingham - Notthistory

Esta historia ha sido rescatada y compartida en esta web a modo de tributo. La autoría original pertenece a Indira y Chandra, la historia se encontraba en su blog, Ovejas Eléctricas, que desafortunadamente desde 2017 no es accesible, cambió de manos y se perdió el valioso contenido.

Categorías: Tributo Ovejas

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