Muerte en la Escuela salesiana

Publicado por Narrador en

escuela salesiana NY

En 1925 los Padres salesianos de Don Bosco compraron por 61.000 dólares un edificio en Goshen NY, construido a mediados del siglo XIX, para convertirlo en una escuela católica y un seminario. La vieja mansión se utilizó para los asuntos administrativos y, en 1931, se edificó la escuela-dormitorio.

escuela salesiana

La noche del 9 de agosto de 1964, un niño de 9 años, Pablo Ramos, vestido con su pijama y descalzo, subió hasta la azotea del edificio en el que se encontraban los dormitorios y se lanzó o fue lanzado al vacío. La altura de la caída, de unos 11 metros, hizo que su muerte fuese instantánea.

El médico local aseguró que se trataba de un trágico accidente. Sin embargo, la policía que investigó el caso no estaba de acuerdo con el informe médico porque consideraba que la distancia del cuerpo del pequeño a la pared del edificio resultaba demasiado grande en el supuesto de que, simplemente, se hubiera caído de la azotea. De la misma opinión era el Doctor Michael Baden, patólogo forense, que examinó el informe original de la autopsia.

Lo cierto es que fue imposible clarificar las causa de la muerte: la poca cooperación del personal del colegio y el incendio que, años más tarde, acabó con el registro de estudiantes se convirtieron en obstáculos insalvables para resolver la misteriosa muerte de Pablo.

Aunque nadie indicase claramente la causa, lo cierto es que a partir de este terrible incidente las inscripciones en la escuela fueron disminuyendo y, finalmente, la escuela salesiana cerró en 1985.

En la actualidad, la mansión, abandonada desde hace 17 años, se encuentra a la espera de ser demolida para construir en su lugar una biblioteca.

Azotea desde la que cayó Pablo Ramos
Azotea desde la que cayó Pablo Ramos

La noche en la que murió Pablo nadie escuchó ningún grito. Tampoco lo vieron salir de los dormitorios. Pero la policía no estaba tan segura de que nadie hubiese visto o escuchado nada, más bien parecía que en la escuela no querían verse involucrados en el asunto: los empleados del campamento o bien no mostraron ningún interés por cooperar con la policía o bien se negaron a ser entrevistados afirmando no saber nada.

Pablo, un chico de Nueva York, era uno de los 120 niños que aquel verano de 1964 se encontraban en un campamento organizado por la Escuela Salesiana en Goshen. Los niños tenían edades comprendidas entre los 9 y 14 años.

Jóvenes de la Escuela salesiana, con un sacerdote, en 1968
Jóvenes de la Escuela salesiana, con un sacerdote, en 1968

Los niños dormían en una planta en la que había tres dormitorios. En la última planta del edificio había una puerta que conducía a la azotea. Este lugar, durante el día, era frecuentado por los niños, que ponían a prueba sus aviones de juguete. A Pablo le gustaba mucho jugar con su avión, quizás eso estaba haciendo cuando cayó al vacío: se acercó demasiado al borde y resbaló.

Sin duda, esta era una de las teorías que la policía tuvo en cuenta. No obstante, Frederick Walker, el entonces jefe de policía de Goshen dijo que la única manera de que el muchacho se cayese era caminando en la parte superior del parapeto que había en la azotea. El parapeto era de 1.65 metros de altura, en algunas partes, y de 1.12 metros en otras.

También se barajó la hipótesis de que el niño subiese hasta allí sonámbulo, pero sus padres afirmaron que nunca padeció de sonambulismo. En aquel momento, el suicidio también fue descartado.

Interior de la Escuela
Interior de la Escuela
Comedor de los estudiantes
Comedor de los estudiantes
Capilla
Capilla

También existía controversia para fijar el momento de su muerte: el médico forense que participó en la investigación original dictaminó que Pablo murió entre el 6 y 7 horas, mientras que el Doctor Michael Baden sostenía que era más probable que sucediese en torno a la medianoche.

Según el padre de Pablo, su hijo era molestado frecuentemente por otro chico del campamento. Al parecer, ese muchacho incluso llegó a robarle un cinturón que tenía la hebilla de plata. La hebilla, que no se encontró entre las posesiones de Pablo entregadas a la policía, fue encontrada finalmente en la cama de ese chico.

Por otro lado, en el año 2002 se presentaron varias demandas en el Tribunal Supremo estatal en el Condado de Westchester contra dos sacerdotes salesianos, que fueron acusados de haber abusado sexualmente de varios adolescentes. Los abusos, al parecer, se produjeron entre los años 1968-73. Según afirmaron los demandantes, los sacerdotes acudían a sus camas por la noche y lograban realizar actos sexuales en contra de la voluntad de los muchachos.

Jóvenes y niños de la Escuela salesiana con un sacerdote
Jóvenes y niños de la Escuela salesiana con un sacerdote

Uno de los demandantes, Michael Egan, que ahora tiene 52 años, dijo en 2002 a la prensa:

Yo quería ser un sacerdote y puse mi fe y confianza en estos hombres

De ser esto cierto, los supuestos abusos podían haber tenido relación con la muerte del pequeño Pablo.

Enlaces y Créditos: Opacity - Readjunk - Matt Schiller Photo

Esta historia ha sido rescatada y compartida en esta web a modo de tributo. La autoría original pertenece a Indira y Chandra, la historia se encontraba en su blog, Ovejas Eléctricas, que desafortunadamente desde 2017 no es accesible, cambió de manos y se perdió el valioso contenido.


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