Las Hadas de Caragonan

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Hadas de Caragonan Portada

La siguiente leyenda nos habla sobre una ancestral historia donde vemos las costumbres y relaciones entre las Hadas de Caragonan, brujas y otros seres de la antigua Gales, en Inglaterra.

A veces las leyendas transmitidas de forma oral entre generaciones son las más interesantes y nos ofrecen puntos de vista diferentes a lo que estamos acostumbrados en nuestra época.

Las hadas de Caragonan visitando a un caballero

Parte I: El anillo

Érase una vez muchas hadas vivían en la isla Mona (Môn en Galés), eran conocidas como las Hadas de Caragonan.

Un día, la hija de la reina hada, que recientemente había cumplido quince años, le dijo a su madre que deseaba salir y ver mundo.

La reina consintió, permitiéndole ir por un día y cambiar de hada a pájaro, o de pájaro a hada, como quisiera.

La noche de su regreso, la joven hada dijo:

— "Estuve en la casa de un caballero, y mientras curioseaba, escuché que el caballero estaba embrujado: estaba muy enfermo y gritaba de dolor".

— “Oh, debo investigar eso” - dijo la reina.

La reina, intrigada, utilizó sus poderes reales para investigar y descubrió que el caballero estaba hechizado por una vieja bruja. Así que al día siguiente partió con acompañada de seis hadas rumbo a la casa del embrujado. Cuando llegaron a la casa del caballero descubrieron que realmente estaba muy enfermo.

Al entrar en la habitación, cargando con una pequeña olla azul que habían traído, la reina le preguntó:

— "¿Le gustaría ser curado?"

— “Oh, Dios te bendiga; sí, por supuesto. "

Entonces la reina puso el pequeño caldero de perfume azul en el centro de la mesa y lo encendió. Inmediatamente la habitación se llenó de su intenso y delicioso olor.

Mientras ardía el perfume, las seis hadas formaron una fila detrás de su reina, y ésta a la cabeza. Dieron tres vueltas alrededor de la mesa, cantando a coro:

"Vueltas y vueltas tres veces tres,
Hemos venido a curarte a ti".

Al final de la tercera ronda, la reina tocó el perfume ardiente con su varita, y luego tocó al caballero en la cabeza, diciendo:

— “Sanate”.

Tan pronto como hubo dicho las palabras, él se puso en pie sano y salvo diciendo:

— “Oh, querida reina, ¿qué puedo hacer por ti? Haré lo que quieras ".

— “No deseo dinero” - dijo la reina - “pero hay una pequeña parcela de tierra en el acantilado que quiero que me prestes, porque quiero hacer un anillo allí, y la hierba morirá cuando haga el ritual. Entonces quiero que construyas tres muros alrededor del anillo, pero que dejes abierta la orilla del mar, para que podamos entrar y salir fácilmente ".

— “Con el mayor placer” - dijo el caballero

Y construyó los tres muros de piedra a la vez, en el lugar indicado.

Anillo de hadas ilustración antigua con hombres cerca

Parte II: Brujería

Cerca del hombre vivía la vieja bruja, que tenía el poder de convertirse a voluntad en liebre. El caballero era un gran cazador de liebres, pero los sabuesos nunca pudieron atrapar esta liebre.

Siempre desaparecía en el molino, corría entre las aspas y saltaba por una ventana abierta. Incluso a pesar de colocar a dos hombres y un perro conseguía esquivarlos. Nada más librarse de sus persecutores, ya dentro del molino, rápidamente se convertía en la vieja bruja.

El viejo molinero nunca sospechó, porque la anciana solía llevarle un picotazo de maíz para moler unos días antes de cualquier cacería, diciéndole que lo recogería la tarde del día de la cacería. De modo que cuando la anciana bruja llegó la estaba esperando.

Un día, ella se había estado burlando del caballero cuando regresaba de una cacería, diciéndole que nunca podría atrapar a la liebre. El hombre enfadado la golpeó con su látigo, diciendo: "¡Aléjate, bruja!"

Entonces, ella lo embrujó, haciéndole caer enfermo hasta que llegase su cura, como hemos visto.

Cuando se recuperó, observó a la vieja bruja y vio que solía visitar a menudo la casa de un viejo avaro que vivía cerca con su hermosa sobrina.

En estos tiempos toda la gente de la aldea inclinaba sus sombreros mostrando una gran respeto por este viejo avaro. Lo hacían porque sabían que él tenía tratos con la bruja, y le tenían tanto miedo como a ella. Sin embargo, todos amaban a la amable y hermosa sobrina del avaro.

Caldero mágico
Imagen original de Tubik Arts

Parte III: El verdugo

Cuando las Hadas de Caragonan volvieron al hogar, la reina le dijo a su hija:

— “No tengo poder sobre la vieja bruja durante doce meses a partir de hoy, y desde luego tampoco tengo poder alguno sobre su vida o muerte. Solo podrá perder la vida a manos de un hombre".

A la mañana siguiente se partió de nuevo la hija buscando encontrar una persona adecuada para tal propósito.

En el pueblo vivía un pequeño granjero que no le temía a nada; era el hombre más audaz de todos. Un día pasó junto al avaro sin saludarlo. El viejo se fue de inmediato y se lo contó a la bruja.

— "¡Oh, arreglaré sus vacas esta noche!" - dijo ella

Sus bovinos enfermaron y no dieron leche aquella noche.

La hija del hada llegó a su granja después de que las vacas enfermaran, escuchó al granjero decirle a su hijo, un muchacho brillante:

— "¡Debe ser la vieja bruja!"

Transmitió las palabras del granjero a la reina.

Conociendo el hecho, la reina de las hadas marchó con otras seis hadas camino de la pequeña granja. Llevando consigo su caldero azul de perfume. Cuando llegó, le preguntó al granjero si le gustaría que curaran sus vacas.

— "¡Dios te bendiga, sí!" - él dijo.

La reina le hizo traer una mesa redonda al patio, sobre la cual colocó la olla azul de perfume, y después de encenderlo, como antes, formaron una fila, dando tres vueltas cantando las palabras:

"Vueltas y vueltas tres veces tres,
Hemos venido a curarte a ti ".

Luego mojó la punta de su varita en el perfume y tocó a las vacas en la frente, diciéndoles a cada una:

— “Sanate”.

Justo en ese instante las vacas una tras otra fueron sanando.

El pequeño granjero se llenó de alegría y gritó:

— “Oh, ¿qué puedo hacer por ti? ¿Qué puedo hacer por ti?"

— "El dinero no me importa" - dijo la reina - "todo lo que quiero es que tu hijo nos vengue a ti y a mí".

El muchacho se levantó de un salto y dijo:

— "Lo que pueda hacer, lo haré por ti, mi reina hada."

Ella le pidió que estuviera en la parcela amurallada al día siguiente, al mediodía, y acto seguido se fue.

Parte IV: El plan de las Hadas de Caragonan

Al día siguiente, al mediodía, la reina, su hija y otras trescientas hadas de Caragonan subieron por el acantilado hasta la parcela de hierba verde, y llevaron un palo, una cinta y un espejo.

Cuando llegaron a la parcela, plantaron el poste en el suelo y colgaron el espejo en el poste. La reina tomó la cinta, que medía diez yardas y estaba sujeta a la parte superior del poste, caminó en círculo, y dondequiera que pusiera los pies, la hierba se secaba y moría.

Después las hadas siguieron a la reina, cada hada llevaba una campanilla en la mano izquierda y una pequeña taza azul de perfume ardiente en la derecha. Cuando se hubieron formado, la reina llamó al muchacho a su lado y le dijo que permaneciese junto a ella en todo momento. Tras esto empezaron, todos cantando a coro:

"Vueltas y vueltas tres veces tres,
Dime que ves."

Cuando terminaron la primera ronda, la reina y el muchacho se detuvieron ante el espejo y ella le preguntó al muchacho qué veía.

"El espejo me dice, ya veo, veo,
La vieja bruja es lo que veo " - dijo el muchacho.

Las hadas marcharon de nuevo, cantando las mismas palabras que antes, y cuando se detuvieron por segunda vez ante el espejo, la reina volvió a preguntarle; ¿qué había visto?

"El espejo me dice, ya veo, veo,
Es una liebre lo que veo " - dijo el muchacho.

Por tercera vez se repitió la ceremonia y la pregunta.

"El espejo me dice, ya veo, veo,
Las liebres corren colina arriba hasta el molino creo".

“Ahora”, dijo la reina, “habrá una caza de liebres este día de la semana; debes estar en el molino al mediodía, y me reuniré contigo allí ".

De forma repentina las hadas, poste, espejo y todo, desaparecieron y solo quedó el anillo vacío en el césped.

Cacería de liebre
The Rabbit Hunt - Pintura original del artista Nathaniel Currier

Parte V: La cacería

El día señalado, el muchacho fue a su cita. Al mediodía apareció la Reina de las Hadas de Caragonan, le dio una honda y un guijarro liso de la playa, diciendo:

— “He bendecido tus brazos, he bendecido la honda y la piedra.

"Ahora que el reloj marca las tres,
Sube hacia el molino en la ladera,
y en el anillo quédate inmóvil
Hasta escuchar en el viento al molino rotar.
Entonces con tu brazo, con poder y fuerza,
Golpearás y herirás sin flaqueza
al diablo de una bruja llamada Jezabel Light,
Y deberás presenciar su espantoso final".

El muchacho hizo lo que se le ordenó, escuchó el cuerno del cazador, el tono y el grito. Vio a la liebre corriendo por la ladera opuesta, donde los perros parecían ganarle terreno, sin embargo cuando cruzó la colina se puso de pie visualizando su ventaja, ya había ganado antes a esos perros.

Cuando la liebre se acercó al molino, el joven arrojó su piedra y se incrustó en el cráneo del roedor. Inmediatamente corrió hacia ella para descubrir que había matado a la vieja bruja.

Cuando los cazadores se acercaron, lo rodearon y lo alabaron. Ataron el cuerpo de la bruja a un caballo con cuerdas y la arrastraron hasta el fondo del valle, donde la enterraron en una zanja. Esa noche, cuando el avaro se enteró de su muerte, cayó muerto en el acto.

Cuando el muchacho se iba a casa, la reina de las hadas se le apareció y le dijo que estuviera, de nuevo, en el anillo al día siguiente al mediodía.

Parte VI: La última visión

Al día siguiente, todas las hadas volvieron al anillo, con el poste y el espejo.

Cada una con una campanilla en la mano izquierda y un caldero azul de perfume ardiente en la derecha. Formaron como antes, el muchacho caminando al lado de la reina. Marcharon alrededor y repitieron las viejas palabras, cuando la reina se detuvo ante el espejo y dijo:

— "¿Que ves?"

— "El espejo me dice, ya veo, veo,
un viejo armario de platos veo ".

Por segunda vez dieron la vuelta y se repitió la pregunta.

— "El espejo me dice, ya veo, veo,
está dado la vuelta, la parte trasera veo".

Por tercera vez se cumplió la ceremonia, y el muchacho respondió

— "El espejo me dice, ya veo, veo,
un resorte a modo de puerta veo ".

— "Compra ese armario en la subasta del avaro" - dijo la reina.

La reina y sus Hadas de Caragonan desaparecieron súbitamente, como hicieron antes.

Parte VII: Salud, dinero y amor

El día de la subasta sacaron todas las cosas al camino, y apareció el viejo armario de platos.

El muchacho lo reconoció y pujó hasta que se lo vendieron. Cuando lo hubo pagado, se lo llevó a casa en un carro, y cuando entró y lo examinó, encontró que el cajón secreto que había detrás estaba lleno de oro. A la semana siguiente, la casa y la tierra, treinta acres, se pusieron en venta, y el muchacho compró ambos, se casó con la sobrina del avaro y vivieron felices hasta que murieron.

¿Te ha gustado la leyenda? ¿Cuál crees tu que sería la moraleja?

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Notas sobre la leyenda de las Hadas de Caragonan

Se han añadido algunas modificaciones al texto para ayudar al lector la comprensión de la leyenda. Originalmente se usaban términos y dialectos galeses que hoy en día han caído en desuso.

Esta historia sobre las Hadas de Caragonan se recopiló en persona, de viva voz, de una buhonera galesa, una mujer. Se puede confiar en su autenticidad. Parece una creencia común que las hadas tienen poder sobre las brujas, y se cree comúnmente en la liebre; también un zorro como formas de brujo. No parece escucharse hablar de hadas malvadas en Gales; toda la travesura parece ser obra de brujas. Se han escuchado varias variantes de bruja en forma de liebre.


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